Básico

El interés compuesto, con números reales

El interés compuesto es la razón por la que dos personas que ahorran la misma cantidad cada mes pueden acabar con patrimonios muy distintos. No hace falta saber matemáticas para entenderlo: basta con ver qué ocurre con el dinero cuando se deja crecer durante muchos años.

La idea en una frase

Consiste en ganar rentabilidad no solo sobre el dinero que aportaste, sino también sobre la rentabilidad que ese dinero ya había generado. El primer año ganas intereses sobre 1.000 euros; el segundo, sobre 1.000 más lo que ganaste el primero; y así sucesivamente. Cada año la base es un poco más grande, y el crecimiento se va acelerando.

Un ejemplo con números

Supongamos que inviertes 200 euros al mes y obtienes una rentabilidad media del 7% anual, una cifra cercana a la que ha dado históricamente la bolsa mundial a muy largo plazo, aunque con años muy buenos y años muy malos por el camino.

Años invirtiendoDinero aportadoValor final aproximado
1024.000 €34.600 €
2048.000 €104.200 €
3072.000 €244.000 €
4096.000 €525.000 €

Fíjate en lo que pasa entre el año 30 y el 40. Aportas solo 24.000 euros más, pero el valor final se multiplica por más de dos. En los últimos años, casi todo el crecimiento viene de la rentabilidad acumulada, no de lo que tú pones.

Por qué empezar pronto vale más que aportar más

Compara a dos personas que quieren jubilarse a los 65. Ana empieza a los 25 con 200 euros al mes. Luis empieza a los 35, pero aporta el doble, 400 euros al mes. Con un 7% anual:

Luis pone 48.000 euros más de su bolsillo y aun así termina con menos. Esos diez años de ventaja de Ana valen más que duplicar la aportación.

El lado oscuro: las comisiones también se componen

El mismo mecanismo funciona en tu contra con los costes. Si un producto te cobra un 1,5% al año, no pierdes solo ese porcentaje: pierdes también todo lo que ese dinero habría generado durante décadas.

Con 200 euros al mes durante 30 años, un producto barato que te deja un 6,9% neto acaba en unos 239.000 euros. Uno caro que te deja un 5,5% acaba en unos 183.000 euros. La diferencia, unos 56.000 euros, es casi tanto como todo el dinero que aportaste. Por eso en nuestra guía sobre qué es un ETF insistimos tanto en mirar el coste anual.

Calcula tu propio caso

Total aportado—
Valor final—
Ganado por el interés compuesto—

Tres advertencias honestas

  1. La rentabilidad no es constante. Un 7% de media puede incluir años de −30% y otros de +25%. La calculadora usa una media para simplificar.
  2. La inflación resta. 525.000 euros dentro de 40 años comprarán bastante menos que hoy. Para verlo en euros actuales, prueba a restar entre 2 y 3 puntos a la rentabilidad.
  3. Los impuestos también cuentan. Las ganancias tributan al venderse, lo que reduce algo el resultado final.
La conclusión práctica es sencilla: empieza pronto, aunque sea con poco, mantén los costes bajos y no interrumpas el proceso vendiendo en las caídas.

Los cálculos de este artículo son ilustrativos y no garantizan ningún resultado futuro. No constituyen una recomendación de inversión.