Tres modelos didácticos para entender cómo se reparte el dinero según cuánto riesgo se asume. Pulsa cualquier activo para ver su gráfico.
La pregunta clave no es cuánto quieres ganar, sino cuánto aguantarías ver caer tu dinero sin vender por miedo. Si una bajada del 15% te quitaría el sueño, la conservadora es tu punto de partida. Si tienes más de 10 años por delante y no vas a necesitar ese dinero, una cartera con más renta variable suele tener más sentido.
El plazo también cuenta: el dinero que necesitarás en menos de 2–3 años normalmente no debería estar en bolsa.
Caída histórica típica es una referencia aproximada de lo que ha llegado a bajar una mezcla similar en crisis pasadas, como 2008 o 2020. Horizonte es el tiempo mínimo recomendable para mantenerla.
Para entender los productos que aparecen, lee qué es un ETF y cómo funciona el interés compuesto.
Aviso importante: estas carteras son ejemplos educativos genéricos, no una recomendación personalizada. No tienen en cuenta tu situación, tus objetivos ni tu fiscalidad. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y puedes perder parte o todo lo invertido. Si necesitas una recomendación adaptada a ti, acude a una entidad o asesor autorizado por la CNMV.