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Diversificación: cómo no poner todos los huevos en la misma cesta

«No pongas todos los huevos en la misma cesta» es probablemente el consejo de inversión más antiguo y más repetido. También es uno de los pocos que casi todos los expertos comparten. Pero diversificar bien es algo más que tener muchos productos distintos: se trata de tener activos que no se hundan todos a la vez.

Por qué diversificar

Cualquier empresa, por buena que parezca, puede tener problemas graves: un escándalo, un competidor que la supera, un cambio tecnológico que deja obsoleto su negocio. La historia está llena de compañías que parecían invencibles y acabaron quebrando o perdiendo casi todo su valor.

Si todo tu dinero está en una sola empresa, su destino es el tuyo. Si está repartido entre cientos de empresas de distintos sectores y países, la caída de una apenas se nota en el total. Diversificar reduce el riesgo específico de cada inversión sin renunciar a la rentabilidad del conjunto del mercado.

Las dimensiones de la diversificación

Por empresas

Tener muchas empresas en lugar de pocas. Con una decena de acciones ya reduces mucho el riesgo; con un ETF o fondo indexado global tienes miles.

Por sectores

Tener 20 empresas tecnológicas no es estar muy diversificado: en una crisis del sector, caerán juntas. Conviene combinar sectores con comportamientos distintos, como tecnología, salud, consumo básico, energía o finanzas.

Por países y divisas

Invertir solo en tu país concentra el riesgo en una sola economía. El IBEX 35, por ejemplo, está muy concentrado en bancos y eléctricas. Un índice mundial reparte el dinero entre decenas de países, aunque conlleva riesgo de divisa.

Por tipos de activo

Combinar acciones con bonos, liquidez y, en menor medida, oro u otros activos. Es la diversificación que más reduce las caídas de la cartera en su conjunto.

En el tiempo

Invertir de forma periódica, por ejemplo cada mes, en lugar de todo de golpe. Así compras a precios distintos y reduces el riesgo de haber entrado justo en un máximo.

La correlación: la clave que casi nadie explica

La correlación mide hasta qué punto dos activos se mueven a la vez. Si siempre suben y bajan juntos, tener los dos apenas reduce el riesgo. Lo valioso es combinar activos que, al menos en parte, se comporten de forma diferente.

Históricamente, los bonos de alta calidad han tendido a aguantar mejor, o incluso a subir, en muchas de las grandes caídas de la bolsa. Esa es la razón de que aparezcan en todas nuestras carteras de ejemplo, en mayor proporción cuanto más prudente es la cartera.

Las correlaciones no son fijas. En momentos de pánico extremo, muchos activos caen a la vez. En 2022 acciones y bonos bajaron al mismo tiempo por la subida rápida de los tipos de interés. La diversificación reduce el riesgo, pero no lo elimina.

El error contrario: sobrediversificar

Tener 15 fondos distintos no es necesariamente estar mejor diversificado. Si cinco de ellos invierten en las mismas grandes empresas estadounidenses, en realidad estás repitiendo la misma apuesta, pagando más comisiones y complicando el seguimiento. A menudo, dos o tres fondos bien elegidos cubren mejor el mercado que una colección desordenada.

Cómo comprobar si tu cartera está diversificada

  1. ¿Qué porcentaje representa tu mayor inversión individual? Si una sola empresa supera el 10–15% del total, estás concentrado.
  2. ¿Qué peso tiene tu sector principal?
  3. ¿Cuánto de tu dinero depende de un solo país?
  4. ¿Tienes algún activo que tienda a comportarse de forma diferente a la bolsa?
  5. ¿Tu dinero de emergencia está fuera de la bolsa? Lo explicamos en el fondo de emergencia.

Este artículo es informativo y educativo, y no constituye una recomendación de inversión ni asesoramiento financiero o fiscal personalizado. Invertir conlleva riesgos, incluida la pérdida del capital invertido.